Tenía muchas ganas de visitar Lisboa, y la despedida de soltera de una de mis amigas, fue la mejor excusa para ir.

CÓMO VIAJAMOS A NUESTRO DESTINO

Nuestra opción a la hora de comprar el vuelo, fue mirar paquetes en el que estuviera incluido también el hotel, ya que mirando por separado el hotel y el vuelo en diferentes compañías salía más caro.

  • TIP VIAJERO
    Nos decantamos por Logitravel (no es la primera vez que reservo por aquí, también me hice un viajecito a Marrakech a través de esta web que más adelante os hablaré); y vuelo más hotel (dos noches) nos salía muy bien de precio: unos 200€ por persona.

La compañía de vuelo con la que viajamos fue TAP Portugal. Hasta ahora no había viajado con ellos, y no tengo ninguna queja.
Nosotras viajamos un viernes por la tarde, y con la duración del vuelo de menos de una hora, y una hora menos allí, nos dio tiempo aún de disfrutar la tarde-noche del viernes.

CÓMO NOS MOVEMOS DESDE EL AEROPUERTO

Lo primero que hicimos fue ubicar nuestro hotel. Y para ello, cogimos el metro.

  • TIP VIAJERO
    Compramos una tarjeta del metro que costaba 0,50€ y podías irla recargando con un mínimo de 3€, y así cada viaje salía por 1,40€. Es la “Viva Viagem” y tiene una duración de un año.
    La línea de metro que sale del aeropuerto es la línea de color rojo con destino a S. Sebastiao.

DÓNDE DORMIMOS

El hotel en el que nos quedamos ese fin de semana se llama Residencial Horizonte. Reservamos una habitación triple. Era súper amplia y estaba muy limpia. Con el alojamiento nos entraba el desayuno buffet (variedad de dulce y salado, aunque si ibas un poco tarde, el dulce escaseaba…, zumos, yogures, fruta, cereales,…).

PRIMERA CENA EN LA CAPITAL PORTUGUESA

La primera cena que hicimos en Lisboa fue en el restaurante Trilogy. Muy tranquilo, moderno, y lo principal: la comida, ¡estupenda! Os recomiendo las sardinas asadas acompañadas de verduras y el bacalao a la bras. El precio estaba muy bien: las sardinas 8,50€ y el bacalao 9,50€. Un consejo que os digo desde la primera cena que hicimos: si os ofrecen aceitunas, pan, mantequilla de “la casa”, os lo cobran, no es gratis.

TOMAR ALGO ENTRE POETAS

Después de la cena, nos fuimos a tomar algo a la terracita del café más popular de la zona de Chiado, y de Lisboa, A Brasileira. Lo encontraréis fácilmente por la estatua del poeta portugués, Fernando Pessoa sentado en la terraza, y por su decoración clásica de la Belle Époque portuguesa.

DESCUBRIMOS LA CIUDAD (PARTE 1)

El sábado fue el día de descubrir la ciudad: sus calles, sus monumentos, su historia, la vida portuguesa.
Como mejor se conoce una ciudad es paseando y perdiéndote por sus calles. Nuestra jornada matinal fue así hasta llegar a la Plaza del Comercio. Pasando por la larga Avenida da Liberdade, abarrotada de tiendas de grandes marcas de moda, hoteles y teatros. Haciendo parada en la Plaza del Rossio, conocida como Praça D. Pedro IV: actualmente con encuentros políticos, edificios ocupados por tiendas de recuerdos o cafeterías. En el centro se encuentra la estatua de D.Pedro IV, primer emperador del Brasil independiente. Y haciendo parada también en la Plaza de los Restauradores. Perdiéndonos por las calles del barrio Chiado- Baixa. Y, una vez llegado a la Plaza por el Arco da Rua Augusta, disfrutas de la fachada amarilla y abierta plaza con vistas al río Tajo.

UN RESPIRO A LA RUTA TURÍSTICA

Si te quieres tomar una cerveza a media mañana, os recomiendo cualquier bar-cafetería de la misma Plaza del Comercio. Nosotras estuvimos en Populi – Caffe & Restaurant.

CONTINUAMOS LA RUTA POR LA CIUDAD (PARTE 2)

Después de pasear por el paseo del río Tajo, estuvimos mirando la opción de coger un tranvía para descubrir callejuelas de la ciudad. En la misma Plaza del Comercio, cogimos el tranvía “rojo” turístico, que hace una ruta que pasa por muchos de los distritos más principales de Lisboa, como Baixa, Alfama o Estrela. Aunque también os confieso que lo cogimos por no coger tantas cuestas a todas horas… Y, me parece una actividad muy recomendable porque disfrutas de las subidas y bajadas por las inclinadas vías en un tranvía que se puso en marcha en los años 30 y aún siguen como medio de transporte.

  • TIP VIAJERO
    El billete se puede comprar en el mismo tranvía o hay puntos de venta en las diferentes plazas. La opción más rentable, que fue la que cogimos nosotras, fue comprar el billete que vale por 24h, e incluye todas las veces que quieras subir durante esas horas, además de poder subir en los otros tipos de tranvía (el 28, el 15…) y autobuses de la misma compañía (yellowbus). El precio es de 19€. Este tipo de tranvía es prácticamente exclusivo para turistas. Es caro el billete, pero merece la pena si sólo vas a estar un fin de semana corto.
    Las últimas salidas del día del tranvía turístico se producen sobre las 19:00h, pero siempre puedes coger los otros sin problema con el mismo ticket, que su horario es hasta las 21:00h aproximadamente.
    La duración de la ruta que hace el tranvía “rojo” es aproximadamente de una hora y media. Hay diferentes paradas en las que puedes bajar y luego tomar el siguiente tranvía.

DÓNDE COMEMOS

Para ese día os recomiendo comer en cualquier restaurante con terraza de la Rua da Augusta llegando al Arco da Augusta. Nosotras comimos en uno de ellos un bacalao al horno acompañado de verduras, espectacular de bueno y de precio por unos 9€.

CONTINUAMOS LA RUTA (PARTE 3)

Visitamos el Castillo de San Jorge a la tarde después de comer. Nos bajamos en el mirador de Sta. Luzia, en el cual hay había un ambientazo de gente, de músicos callejeros que animan la zona y a quedarte a tomar algo por allí. Desde allí, es la parada más próxima para visitar el Castillo. Sólo hay que andar una larga cuesta aproximadamente unos 10 minutos.

  • TIP VIAJERO
    En la entrada del Castillo de San Jorge nos hicieron un 10% de descuento al tener el billete del tranvía turístico, por lo que nos salió la entrada por 7,50€.
    Castelo de São Jorge situado en la colina más alta de Lisboa y con más de ocho siglos de historia. Conocido antiguamente como Castelo dos Mouros, se trataba de una fortificación musulmana reconquistada por el siglo XII por Alfonso Henríquez, primer rey de Portugal. Tras el terremoto de Lisboa en 1755, el castillo quedó en ruinas y no se restauró hasta el siglo XX. Se accede pasando bajo el Arco de San Jorge y una vez dentro puedes pasear libremente con unas vistas espectaculares de la ciudad desde lo alto de la muralla, y también por sus amplios jardines.

UN BARRIO CHULO PARA CENAR

Y, para la cena de esa noche optamos por ir por el famoso Barrio Alto que todo el mundo nos había recomendado para cenar y salir a tomar algo.

  • TIP VIAJERO
    Para ir hasta allí fuimos hasta Baixa-Chiado, y después subimos al elevador que sale desde una de las callejuelas de la Plaza Luis Camoes. En tan solo una parada, estábamos en el Barrio Alto. Repleto de restaurantes, bares con mucho ambiente para tomarte unas copas. Cualquier sitio por allí es ideal para cenar por el precio y calidad.

MAÑANA DE TURISMO (PARTE 4)

Nuestro último día por Lisboa, el domingo, fue para subir al Elevador de Santa Justa. No podíamos irnos sin subir, ya que la experiencia de ver toda la ciudad desde arriba es magnífica. Tiene 45 metros de altura, con un estilo neogótico y una estructura de hierro.  Desde allí podréis ver el río Tajo, toda la Baixa, la Plaza de Rossio, la Plaza del Comercio y el Castillo de San Jorge. Desde ahí podíamos acceder a las ruinas del antiguo Convento do Carmo.

  • TIP VIAJERO
    La entrada a la subida al elevador + mirador es de 5€, pero si tienes billete 24 horas de las tarjetas 7 Colinas, Viva Viagem o Yellow Bus o Lisboa Card (como nosotras que teníamos el billete de 24h de Yellow Bus) es gratuita la visita.

ESTO SE ACABA… (PARTE 5)

Y, nuestra última ruta fue por el distrito de Belém.

  • TIP VIAJERO
    La forma más rápida para ir es en tranvía, cogiendo el número 15, que sale de la Praça da Figueira. También hay autobuses desde el centro de Lisboa.

Por este barrio, lo principalmente que se visita es la Torre de Belém, pero también se puede visitar el Mosteiro dos Jerónimos, Museu da Marinha, Museu de Arte Popular, o la fábrica de los pasteles de Belém
A nosotras nos sorprendió este barrio por la cantidad de zonas verdes que te encuentras y puedes descansar. Desde la zona comercial, de restaurantes, tiendas, pastelerías (¡¡primordial probar los pastelitos de nata!!) hasta la Torre de Belém hay un paseíto de unos 2 km.

DEGUSTACIÓN GASTRONÓMICA ANTES DE VOLAR

Este día comimos en unos de los restaurantes de la zona Restaurante A Floresta de Belém . Un día más, comimos pescado: dorada a la parrilla con verduras, ¡¡espectacular!! Por tan sólo 9€, y postres caseros por 2,50€.

Y hasta aquí mi “guía” de fin de semana por la capital portuguesa a la que volveré a visitar en más de una ocasión. 

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¡Gracias a Yoana y Diana por acompañarme en este viaje!